Lecturas: La revolución del 55, y mi Parker 51

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Buenos Aires, 16 de junio de 1955.

El día estaba nublado, había electricidad en el aire.

Estábamos en el patio hacía rato, y era raro, ya que no nos hacían entrar en las aulas.

Parecía un recreo que duraba muchísimo.

.Fuí al colegio llevando la lapicera Parker 51 que me habían regalado. 

La había esperado meses; fué mi tío Nuri, el que usaba moñito y viajaba a Europa, quien me la regaló.

En esa época, escribíamos con portapluma y tinta.

Qué contento estaba.

Era una lapicera fuente, turquesa que tenía pluma y capuchón dorado: un sueño.

Había que cargarle la tinta, lo que para mi, era toda una ceremonia.

La había guardado en mi cartuchera, y no paré de mostrarla a mis compañeros, como un trofeo.

De repente, en el patio, apareció el director, el señor Gurruchaga, con su guardapolvos blanco, con cara de preocupado, grandote, haciendo gestos con sus manazas, y sin hacernos formar filas, nos anunció que las maestras acompañarían a cada uno de los alumnos a su casa, sin mas explicación.

Pero, por qué? qué había pasado?, no era feriado, no era un día de fiesta.

Mi maestra me acompañó muda, hasta casa, a solo dos cuadras.

No era un día como los otros. 

Al ratito, empezamos a escuchar un misterioso ruido gigante, que se acercaba.

Subimos a la terraza de la casa y ahí los vimos.

Eran aviones a chorro.

Tres feos aviones grises pasaron por encima de nuestras cabezas a baja altura, uno detrás del otro, a la velocidad de un rayo.

Y que ruido y miedo metían, nunca había escuchado uno tan fuerte.

Parecía que rompían el cielo, y todo temblaba.

Decían que iban a la Plaza de Mayo, para bombardear la casa de gobierno.

Mi mamá, en el salón de mi casa, pegada a la radio en la que solo se escuchaba música clásica, me dijo que fuera a jugar a mi pieza y que no haga ruido.

Mi papá, que trabajaba en una oficina del centro, volvió muy temprano ya que el ambiente no era de lo mejor.

Pero eso no fue todo. Cuando busqué mi Parker en la cartuchera, en mi delantal, en mis bolsillos, no la encontré.

No era un día como los otros.

Fred Liniado

En Buenos Aires, 1era revolución contra Perón.

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